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  • Clave de Alta

Hato Rey, Puerto Rico



La vida es una serie de altibajos, y a veces los momentos difíciles pueden parecer abrumadores, pero es importante recordar que siempre hay esperanza y una manera de seguir hacia adelante.


Desde el año 2016 me diagnosticaron con insuficiencia renal la cual estuvo estable por años hasta principio de este año 2023 que me indicaron que ya la enfermedad había avanzado lo que significa que mis riñones ya no responden por lo que mi vida actualmente depende de una máquina.


Ha sido muy difícil aceptar la realidad que estoy viviendo pero me he negado a rendirme. Gracias a Dios tengo a mis tres hermanas a mi lado y ellas han sido mi mayor sistema de apoyo. Su amor, apoyo y cuidado me han dado fuerzas para seguir luchando, incluso en los días más difíciles.


Mis padres me enseñaron el valor de la gratitud y la resiliencia. Me inculcaron que aún en los momentos más difíciles siempre hay algo por lo cual uno debe estar agradecido y que uno debe enfrentar todos los retos que Dios le pone a uno en el camino y adaptarse a la realidad que uno está viviendo.


Así con esperanza en mi corazón y determinación en mi alma, sigo hacia adelante. Sé que hay una posibilidad de que no logre sobrevivir, pero me niego a dejar que esa posibilidad empañe el tiempo que me queda con vida.


Cada día despierto con un propósito y aprecio cada momento que comparto con mis hermanas. Estoy agradecido de cada día que Dios me regala de estar con vida. En los momentos más difíciles siempre hay esperanza.


 

Life is a series of ups and downs, and sometimes difficult moments can seem overwhelming. But it's important to remember that there's always hope and a way to move forward.


Since 2016, I have been diagnosed with kidney failure, which was stable for years until the beginning of this year, 2023, when I was told that the disease had progressed to the point where my kidneys no longer respond, and my life currently depends on a machine.


It has been very difficult to accept the reality that I am living, but I have refused to give up. Thank God I have my three sisters by my side, and they have been my biggest support system. Their love, support, and care have given me the strength to keep fighting, even on the toughest days.


My parents taught me the value of gratitude and resilience. They instilled in me the belief that even in the most difficult moments, there is always something to be grateful for, and one must face all the challenges that God puts on one's path and adapt to the reality one is living.


So with hope in my heart and determination in my soul, I keep moving forward. I know there's a possibility that I may not survive, but I refuse to let that possibility overshadow the time I have left in this life.


Every day, I wake up with a purpose and appreciate every moment I share with my sisters. I am grateful for every day that God gives me to be alive. In the toughest moments, there is always hope.

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